Historietas vivas del Teatro Bear Republic (Rich Chatenever)

Por Rich Chatenever

Historietas vivas del teatro Bear Republic*

(Traduccion del ingles: Regina Aguilar)

Sebastián Sale de Compras, la producción final del verano del Teatro Bear Republic es una mezcla entre un programa de televisión en donde se regalan premios y una lección de ciencia política acerca del desarrollo de Latinoamérica.

Rafael Murillo, figura prominente del teatro hondureño, dirigió la producción (que se da los fines de semana en la Universidad de Santa Cruz) usando una “adaptación libre” de la obra del guatemalteco Manuel José Arce.

Sebastián es una mezcla curiosa de efectos primitivos y modernos con un humor fársico y físico que da la impresión de historietas hechas en vivo. Aunque Murillo cuenta mucho con la tradición del teatro latinoamericano, Sebastián es parte de la estirpe de producciones del Bear Republic. Se entretejen varias escenas estilizadas en un flujo casi impresionista que se sostiene con la energía de los actores, con mucha ayuda de Phill Collins, quien él solo produce sonidos de toda una orquesta.

Con aparatos de tamaño extraordinario, disfraces extraños y versos con sonsonetes, los actores Margaret Bertels, Martha Corrigan, Joan Goldwater, Michael Briggs, Tom Griggs, Mary Henderson, John Kelly, Rogelio Rojas y Ronald Stepney, establecen un compás burlesco del principio hasta el fin.
La historia trata de los efectos del progreso, al estilo de Maletas por American Tourister, en el pequeño país de Guaymuras, específicamente sobre el artesano humilde, Sebastián. Con mucho símbolo socio-político, la obra nos comunica el mensaje de que, morir por el consumismo ya no es buena muerte.

Conscientemente brusca, y con vestigios de aficionados más que de profesionales, Sebastián sin embargo, demuestra tanta energía por parte de los actores y recursos suficientes por parte del director, Murillo, que el público tiene que prestar atención. La mezcla de música, danza y diálogo bufón, continuamente logran integrarse muy bien.

El actor Rojas, cuyo apódo es “Sonriente”, manifiesta la cantidad exacta de desconcierto mientras su vida simple se pone presa de los turistas, sociólogos y médicos, cobrando velocidad bajo la influencia de ayuda extranjera norteamericana administrada por el generalísimo presidente local.
Michael Griggs y Mary Henderson son visitantes prominentes de los EE.UU., y aparecen con varios disfraces desde el típico turista norteamericano hasta el Tío Sam y su esposa.

Joan Goldwater y dos compañeras, Bertels y Corrigan, son estudiantes que mascan chicle durante sus estudios científico-escolares y son al tiempo hermanas de la caridad, y también aparecen como equipo de doctores locos.
Cuando Sebastián aprende a comprar fiado al estilo norteamericano, las tres aparecen otra vez como aparatos, como radios. 

Al fin la Goldwater hace el papel de la Mujer en Rojo que sale físicamente del televisor pero elude los esfuerzos de Sebastián para convertirla en persona real.
Ronal Stepney es el aprendiz de Sebastián con un buen corazón y es quien sufre más con el nuevo régimen. Ya que Sebastián lo traiciona. Comprendemos que el nativo latinoamericano no está muy listo para el progreso. En la escena final hay una imagen de confrontación más bien que de diversión.

Sebastián está algo lejos de la experiencia del público norteamericano y a veces se siente uno como en una práctica escolar en vez de una creación pulida e impresionante. Es solamente en los últimos momentos que se da paso al desarrollo de los caracteres y se pasa por alto el efecto dramático con que se podría haber expresado el mensaje socio-político.

A la vez hay una integridad estilística en la obra que, con los esfuerzos de los actores, hace que uno la aprecie a pesar de sus defectos. Sebastián enseña tanto como divierte, y ofrece al público una visión original y una experiencia grata.

*Diario “The Sta. Cruz Sentinel”, de Santa Cruz, California, el 4 de Septiembre de 1981

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